En cierta ocasión debatíamos acerca de la conveniencia de participar o no en una actividad que había sido propuesta por otra congregación y a la que habíamos sido especialmente invitados.

El debate se originó porque obviamente había dos posturas: Había quienes estaban decididamente de acuerdo en participar y porque había otros que no compartían ese criterio.

Las diferencias se centraban en una mera cuestión de oportunidad. Quienes querían participar no dudaban en hacerlo porque era una manera de dejar planteada la tan ansiada unidad.

El otro grupo esgrimía el argumento que quizás en el futuro próximo podríamos realizar en nuestra iglesia una actividad semejante y  apareceríamos como copiando la iniciativa.

Las posturas parecían cada vez más definidas y a pesar de que se trataba de una reunión de nuestra congregación, los ánimos se estaban agitando en demasía.

Surgió como siempre una reflexión impregnada de Sabiduría: Por qué no participábamos de la actividad que se nos proponía, dejando de lado la mezquina pretensión de ser los innovadores, obrándo como Jesús lo hubiera hecho?

La necesidad de aprovechar las oportunidades como se lo hace en el mundo, está muy lejos de la actitud de compartir y apoyar la obra de otros hermanos. Venció el tiempo de Dios, sobre el oportunismo.

Gálatas 6:10
Diego Acosta García

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