El Sermón del monte es uno de los pasajes más significativos de la Biblia. Intentando comprender lo ocurrido recientemente en California, en los Estados Unidos, resulta casi inevitable, recordar la palabra del Divino Maestro a sus discípulos y a la multitud. Dos anestesistas, se negaron a administrar calmantes a un condenado a muerte, a raíz de su falta de convencimiento que las drogas le fueran a impedir los terribles dolores de la agonía. Si valoramos exactamente lo que dice la información, los anestesistas son profesionales que seguramente tienen retribución del Estado de California. Es decir, deben ser personas que viven de su trabajo, con el que mantendrán a sus familias. Ignoramos prácticamente todo sobre ellos, desde su identidad hasta sus creencias espirituales. Pero si sabemos algo concreto: que con su objeción de conciencia han dado un tremendo mensaje de firmeza y esperanza a un mundo entregado al vive como quieras y al vale todo. Decimos firmeza, porque estos dos anestesistas, antepusieron a cualquier otra circunstancia, el valor de sus creencias. Insistimos, no sabemos cuál es su fe, ni siquiera sabemos si la tienen. Pero fueron coherentes con sus creencias personales. Fueron coherentes con su decisión de hacer respetar lo dispuesto en la Enmienda que en la constitución de los Estados Unidos, establece que no se deben añadir más sufrimientos a los reos, que los que conlleva, la propia pena de muerte. Seguramente con esta actitud, han puesto en grave riesgo su fuente de ingresos, es decir su trabajo. También hemos dicho esperanza, porque hechos como este, nos devuelven la certeza que a pesar de lo que estamos viviendo, hay personas que son capaces de decir que no, cuando es necesario decir que no. Hay lugar a la esperanza, cuando hay hombres que fueron capaces de soportar las tremendas presiones que nos imaginamos que sufrieron, para que cumplieran con aquello que se les había mandado. Por eso recordamos el pasaje del Sermón del monte, en el capítulo 5 del Evangelio de San Mateo, en el versículo 10: “ Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”. Mientras aprendemos de esta lección que nos han dado los anestesistas, reflexionamos sobre como es nuestra vida, sobre como es nuestro compromiso con los valores fundamentales que nos hemos comprometido a respetar, los que nos llamamos cristianos. Resulta evidente, que frente a estos tremendos y notorios episodios de defensa de los principios que deben regir la vida de las personas, examinar nuestra propia vida, exige un ejercicio de profunda sinceridad. Cuando nos confrontamos con las actitudes que hoy se privilegian en el mundo, es cuando podemos medir exactamente como es nuestro compromiso con la enseñanza del Divino Maestro, en el Sermón del Monte. Podemos afirmar sin caer en exageraciones, que no solamente cada día, sino que prácticamente a cada momento, nos enfrentamos a situaciones, en donde debemos optar entre vivir como hablamos, o vivir según las frívolas normas del mundo. Es muy probable que haya muchas personas, que frente a la actitud de los dos anestesistas en California, simplemente se hayan encogido de hombros o los hayan llamados tontos o fanáticos. Es muy probable también, que también algunos de los que nos llamamos cristianos, hasta podamos considerar que estos profesionales exageraron con su actitud, llevándola al límite mismo del fundamentalismo. Por tanto, es nuestra responsabilidad apelar al acto de fe por el que reconocimos al Señor Jesús como nuestro Salvador y entender, que lo que hicieron los anestesistas en unas circunstancias tan dramáticas, es lo que debemos hacer los cristianos, cada día de nuestra vida. Quizás no tengamos que enfrentarnos a situaciones tan extremas, pero con más razón todavía, debemos cumplir con aquello que nos ha sido enseñado por el Divino Maestro. Como hemos dicho tantas veces, debemos ser militantes de que solo la Verdad nos hace libres. Y la Verdad en este caso, es que serán bienaventurados los que padecen persecución a causa por causa de la justicia. Ojalá que esta enseñanza, sea una realidad, en cada momento de nuestra vida.


Una entrada para “ LA PENA DE MUERTE Y LA DIGNIDAD ”



Realmente debemos leer los textos de la Bíblia para poder entender en que caminos estamos .
Es dificil de entender los pensamientos de los seres humanos, en cuando que se creen que tiene el derecho de sacar la vida de su proximo.
Mi oración es que seamos honestos con nosotros mismo y escojamos el mejor camino para seguir.