.:: MEDITACIONES ::.
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Nuestra identidad y en que somos radicales
Queridos hermanos hay muchos pájaros que revolotean sobre mi cabeza en estos momentos, la verdad es que son pájaros que cantan de la gratitud y poder de Dios sobre Getsemaní, nuestra iglesia. Getsemaní ha cumplido un año de vida, y somos testigos que de mucha vida, de vida nueva y abundante. Hemos expresado con palabras, sentimientos y hechos todo lo que para nosotros significa lo que Dios está haciendo, es sorprendente. Pero algo en lo que no nos hemos expresado muncho es en lo referente a la identidad de nuestra iglesia, porque esto al menos a mí también me sorprende. Getsemaní es ya una iglesia con una indiscutible identidad y es necesario que todos percibamos esto. El Señor nos ha dado una identidad. Antes de nada, a que nos referimos cuando hablamos de identidad, nos referimos a quiénes somos y como actuamos como Iglesia de Cristo en el lugar donde estamos. A partir de este boletín quiero comenzar a destacar características principales que están conformando la identidad de nuestra iglesia, pero al mismo tiempo quiero añadir impedimentos (dardos del maligno) que quieren deformar esta identidad. Por supuesto, quiero comenzar hablando de radicalidad, a mi entender es la primera característica que sobresale entre nosotros, y que debería ser la primera característica de cualquier iglesia. Pero, radicalidad en qué: en la Palabra. Desde un principio nos hemos esforzado en ser una iglesia bíblica y conforma el Espíritu de Cristo. Elaborar la confesión de fe y la declaración de propósito son resultados de este deseo. Introducir prácticas como el diezmo y la ofrenda se han hecho en base a la Palabra, en obediencia a Cristo por medio de la Palabra. La campaña de cuarenta días de propósito tenía como uno de los objetivos más importantes crecer en la Palabra, y acostumbrarnos a leerla diariamente. Nuestro discipulado está basado en la Escritura, y tenemos la grande esperanza que los hermanos que han escuchado un evangelio incompleto, completarán sus lagunas de fe por medio del estudio de la Palabra. Creo que aquí el único impedimento que veo es hacer lo contrario a los que nos dice Cristo en este texto.
MD - 101
Cristianismo sin poder ni visión
¡Qué agotador, cuando se vive la vida cristiana en las fuerzas de uno mismo y sin saber para donde mirar! Sansón ha experimentado vivir sin fuerzas y ciego. Es cierto que él ya había perdido de vista sus prioridades antes de quedarse ciego. No veía cómo y donde debería invertir sus fuerzas y se “vio” a merced de sus adversarios. Vivir una vida cristiana de segunda clase es cuando cometemos la locura de prescindir de la orientación de Dios, desafiando sus principios. ¿Cuántas veces pensamos que con nosotros puede ser diferente y nos permitimos ignorar, “pasar” de Su Palabra? Vivimos la vida cristiana como un deporte de riesgo, no porque seamos osados y emprendedores en la fe, más bien porque somos insensatos en arriesgar la seguridad de la obediencia por la seducción de la autonomía. Queremos tomar nuestras propias decisiones aun cuando estas discrepan de las Escrituras. Entregamos nuestras emociones, pero no nuestra voluntad. Creo que todos de alguna que otra manera ya hemos probado este tipo de cristianismo. Entretanto, hay la posibilidad de vivir el cristianismo auténtico que al afrontar la duda, la seducción, la crisis, el ofrecimiento de hacer lo que me “salga de las narices” simplemente pide a Dios fuerzas. Cuando Sansón daba oportunidad al Espíritu era capaz de vencer a millares. El cristianismo auténtico que tú y yo tenemos a nuestra disposición es eficaz en la fuerza del poder de Dios. Por esto vivir esta vida cristiana no es una utopía. Queremos ver la continuación de Hebreos 11 en nuestras vidas. Que por la fe tú y yo venzamos nuestros leones que afrontamos a diario. Que salgamos del horno de la prueba sin chamuscarnos, no por lo “super espirituales” que somos pero por contar con la gracia de Dios, la fidelidad de su Palabra, el poder de su Espíritu.
MD102
La melodía de la risa
El corazón alegre constituye un buen remedio. Proverbios 17:22 ¡Cuidado con los ladrones de la alegría! Estos se disfrazan en demasiada seriedad, en la rigidez, inflexibilidad, monotonía. Intentan utilizar el arma llamada crisis, disparan a una larga distancia, mirando hacia la simplicidad. Y ya está, hieren la espontaneidad, la creatividad y te ponen aislado de cara cerrada, sin disfrutar del “partir el pan de casa en casa”. El evangelio no está divorciado de la alegría, todo lo contrario. El evangelio redescubre la alegría en la simplicidad. Se acaban las vacaciones, pero la alegría es algo que debemos cultivar. En tu rutina es importante para la salud espiritual, física y emocional incluir la risa como manera de afrontar el día. Una buena disposición es la clave para enfocar el día de manera a vivirlo como una nueva oportunidad para escribir y aprender a saborear el nuevo. La vida es formada de obligaciones y diversiones. Saber divertirse es fundamental. Es una arte: desechar el complicarse la vida, acercarse a hermanos y descubrir amigos, invitar un amigo a cenar, ir al cine, darse un chapuzón, leer poesía, escuchar música, cantar, reírse de uno mismo, dar carcajada de alguna tontería, jugar … Tenemos un grupo de amigos que solemos reciclar cuando estamos juntos. Lo hacemos llamando “Encuentro del pan, queso, música y poesía”. Recordamos nuestras “metiduras de pata”, actualizamos las nuevas, cantamos, contamos alguna poesía, oramos juntos y todo eso con la melodía de una buena risa o lágrimas. Que nuestra iglesia sea un local donde celebremos la alegría. Esta semana comencé la semana comprando unos libros de poesía. Invité una hermana a cenar, fue ver una peli, un musical muy divertido, he dicho a algunas personas cuanto son especiales, asistí a un concierto de zarazuela en un castillo donde la luz más bonita eran las estrellas en el cielo, oré con amigos. ¡Qué rico! Alegría no tiene que ver con mucho dinero para gastar, mas principalmente con abrirse a las oportunidades y acercarse a ellas con una buena disposición, la disposición de sonreír, mente abierta, buenos ojos para desarrollar el arte de encontrar lo bueno en el otro y en todo que Dios nos brinda. ¡Buena semana y baila con la melodía de la risa! Dios se alegra contigo y en ti. Pero no seas loco de hacer cualquier de estas cosas o mayores y más divertidas que estas sin la presencia encantadora de Cristo, pues te chocarías con el vacío, el efímero, el sentir sin sentido. Un placer inmediato a dispensa de dolor futura es simplemente locura.